ALOPECIA FEMENINA

La caída de cabello y la pérdida de densidad capilar son dos problemas muy frecuentes en las mujeres, que en muchas ocasiones, y a pesar de la repercusión que pueden llegar a tener en su autoestima o estado de ánimo, se quedan solo conocimiento de sus allegados o su centro de belleza de confianza.

Es necesario identificar cuándo estos problemas tienen relevancia médica y acudir de forma temprana al especialista correspondiente: el dermatólogo especializado en tricología. No solo a los hombres les afecta la alopecia androgenética, esta aparición progresiva de entradas y coronilla y no solo a ellos va dirigido el trasplante capilar, aunque en función de las noticias en los medios, bien puede parecer que son la única diana de este problema y el único objetivo de determinados tratamientos.

Como en muchas otras enfermedades, la afectación capilar se manifiesta de forma diferente en hombres y en mujeres, con diferentes zonas de pérdida, diferentes edades de aparición o diferentes problemas asociados, pero la pérdida de cabello puede aparecer en ambos y el diagnóstico y tratamiento será necesario adaptado no solo a las características propias del género si no también a las de la persona en sí misma y sus circunstancias específicas.

ALOPECIA FEMENINA: SÍNTOMAS

Existen dos grandes motivos de preocupación en la salud capilar de las mujeres: la caída de cabello y la pérdida de densidad o afinamiento progresivo del tallo piloso en algunas áreas del cuero cabelludo. Estos dos síntomas, aunque en ocasiones se entremezclan y se asocian, pueden ser el reflejo de dos patologías diferentes del cabello: el efluvio telógeno y la alopecia androgenética femenina. 

Hablaremos en esta ocasión de estas dos patologías por ser las más frecuentes en las mujeres, aunque no por ello sea menos importante un correcto diagnóstico inicial por parte de un dermatólogo tricólogo, que pueda identificar correctamente esta enfermedad, y no obviar otros posibles diagnósticos o cuadros solapados, conllevando a un tratamiento incorrecto del problema.

EFLUVIO TELÓGENO

Cuando el principal motivo de consulta es la caída del cabello, es muy probable que la paciente esté sufriendo un efluvio telógeno. Esta patología es más frecuente en otoño y primavera pero también puede acontecer tras una cirugía, un parto, un problema importante de salud o bien una situación vital de estrés.

El ciclo vital del cabello es muy sensible a los cambios que ocurren en nuestra vida y acontecimientos que incluso han podido pasar desapercibidos para nosotros, pueden verse reflejados en el cabello, como una caída llamativa concentrada en unos pocos meses.

El ciclo vital del cabello pasa por una serie de fases, desde que se origina un nuevo tallo piloso, hasta que se cae para dar lugar a uno nuevo. En general, este ciclo vital ocurre de forma independiente en cada uno de los folículos de nuestro cabello, y conlleva una caída diaria de entre 20 y 100 cabellos al día, que se considera normal para poder renovar de forma progresiva nuestro pelo. Sin embargo, estos acontecimientos mencionados, pueden influir en el ciclo vital de nuestros folículos, haciendo que muchos de ellos pasen de forma simultánea y repentina a una fase de caída cuando todavía no correspondía según su calendario preestablecido.

Nos encontramos por tanto con una caída aumentada concentrada en unos pocos meses, normalmente no más de 6, de un mayor número de tallos pilosos al que estamos acostumbradas y esto puede ser realmente alarmante. Además, muchas veces esta caída no ocurre de forma inmediata tras el problema identificado, la cirugía o el parto, si no que puede existir un lapso de tiempo de entre 3 y 6 meses desde el acontecimiento hasta el inicio de la pérdida de cabello. A pesar de que se trata de un cuadro frecuente, que prácticamente a todas las mujeres les ha ocurrido alguna vez en la vida, es necesario un diagnóstico correcto por parte de un dermatólogo tricólogo, que descarte otras causas de caída capilar aceleradas, desencadenadas por déficits vitamínicos en la analítica o por problemas del sistema inmune.

Una vez que se ha llegado a la confirmación diagnóstica de efluvio telógeno, mediante la identificación del posible desencadenante, el estudio de los bulbos de los pelos desprendidos así como el conteo del número de tallos que se desprenden en la exploración, se pueden ofrecer tratamientos que acorten el proceso, si bien es cierto que durante un determinado espacio temporal esta caída de cabello se va a ver aumentada.

Se solicitará una analítica para descartar déficits específicos que agraven la pérdida de cabello y se puede plantear un plan de complementos vitamínicos para el cabello por vía oral o en mesoterapia o incluso utilizar los factores de crecimiento del interior de nuestras plaquetas para frenar la caída, el llamado PRP. Además si el problema se prolonga en el tiempo, durante más de 6 meses, cosa que ocurre en un porcentaje muy bajo de pacientes, se podrán emplear fármacos que actúen de forma directa sobre el ciclo vital del cabello, prolongando su fase de crecimiento y por ello retrasando su entrada en fase de caída, a nivel tópico o aplicado o bien por vía oral.

Es importante saber que en el 90% de los casos el efluvio telógeno es un tipo de caída auto limitado, que cederá en 3-6meses, cuando la renovación generalizada del cabello por esta influencia de factores externos en su ciclo vital se haya completado, pero no por ello no debe ser atendida por el especialista dermatólogo tricólogo, proporcionando un correcto diagnóstico en primer lugar y por otro lado aportando todas las herramientas de tratamiento para que la caída ceda en el menor tiempo posible.

Aunque para la paciente se trata de una emergencia capilar, el especialista sabe que es un cuadro con principio y fin, y que se trata de una patología agradecida en la mayoría de los casos, ya que tras la caída llamativa y concentrada, y aunque temporalmente el grosor de la coleta se vea mermado de forma importante, al cabo de unos meses (menos si se apoya en el tratamiento), se habrá recuperado la densidad capilar inicial con la entrada de todos los folículos pilosos que se habían caído de forma simultánea en un nuevo ciclo vital de crecimiento. Es necesario entender este proceso y su comportamiento para poder manejar los tiempos de tratamiento y no caer en una situación de mayor preocupación que dificulte la recuperación del cuadro.

¿ SUFRO ALOPECIA ANDROGENÉTICA ?

Cuando el principal motivo de consulta es la pérdida de densidad capilar de forma progresiva, es muy probable que la paciente esté sufriendo una alopecia androgenética. La alopecia androgenética se debe a una sensibilidad aumentada de la raíz del folículo piloso a la hormona testosterona circulante en nuestro torrente sanguíneo.

Esto no implica que las concentraciones de esta hormona deban estar alteradas, simplemente una diferente sensibilidad a la misma por parte del bulbo del folículo piloso. Solo en un reducido número de mujeres existe una alteración hormonal asociada, pero esto ya es causa suficiente para hacer un estudio completo a nivel analítico y de otros posibles signos corporales que nos ofrecen pistas al respecto (presencia de vello en sitios que no corresponde, tendencia al sobrepeso, acné o menstruaciones irregulares) en las pacientes que se presenten con este problema.

Se da por hecho que este tipo de problema capilar solo afecta a los varones y prácticamente todos los tratamientos van enfocados a este grupo de población, pero la alopecia androgenética también aparece en mujeres, es necesario diagnosticarla correctamente e iniciar un tratamiento adecuado, porque sí existen tratamientos eficaces disponibles, lo más pronto posible.

Debido a esta sensibilidad a la hormona testosterona del folículo piloso, se va a producir un afinamiento progresivo del tallo, que llegará a convertirse en un tallo tan fino como un vello corporal y no aportará la densidad capilar que corresponde, con el consiguiente efecto de clareamiento del cuero cabelludo. Se identifican siempre las entradas y la coronilla como las dianas de este tipo de alopecia, ya que es lo que acostumbramos a observar en los varones, pero en las mujeres la zona afecta es mucho más difusa, implicando toda la zona frontal hasta la coronilla, a ambos lados de la ralla si esta se peina en el centro.

Es cierto que por lo general, cuando este problema aparece en las mujeres, suele tratarse de una edad más avanzada que en los varones, pero no siempre es así y cada vez detectamos más casos de mujeres que comienzan con este afinamiento del cabello, conocido a nivel médico como miniaturización, a edades más tempranas. Probablemente, esta detección cada vez más precoz se deba a que cada vez se extiende más la divulgación sobre la patología del cabello y en lugar de recurrir a peinados que disimulen esta escasez de cabello, las mujeres consultan al dermatólogo tricólogo de forma precoz, para obtener resultados a corto plazo y sobre todo evitar el avance de la alopecia.

La franja más común de aparición de alopecia androgenética en mujeres es a partir de la menopausia, pero como hemos mencionado, existen mujeres que en la década de los 20 o los 30 ya inician el proceso de afinamiento del cabello de forma prematura. En primer lugar, siempre será necesario descartar otras patologías que provoquen la pérdida de densidad capilar, mediante la exploración física del cuero cabelludo y los tallos pilosos, así como de sus raíces y su facilidad para desprenderse, así como de la exploración mediante tricoscopia, con tecnología trichoscan, que permitirá identificar una serie de signos clave para confirmar este diagnóstico. Una vez confirmado, el estudio analítico hormonal así como de los posibles signos corporales asociados ya mencionados, será el siguiente paso.

El tratamiento de esta patología es diverso, eficaz y debe adaptarse a la situación personal, laboral y vital de la paciente según el momento de su vida. Está orientado no solo a recuperar el grosor de los cabellos si no a frenar el avance de este afinamiento, y si es necesario suspenderlo de forma parcial por algún acontecimiento (un embarazo por ejemplo) no producirá un efecto rebote con la consiguiente pérdida de todo lo ganado. Diagnóstico temprano es el mejor aliado del problema y ponernos en manos de un profesional especializado para plantear las opciones de tratamiento individualizadas más efectivas será el siguiente paso a seguir. Se pueden emplear fármacos aplicados en el cuero cabelludo, administrados de forma directa mediante mesoterapia en el bulbo piloso o bien por vía oral, con los que conseguiremos importantes resultados tanto en el frenado como en el retroceso de la enfermedad.

Pero además, se puede plantear en muchos casos la posibilidad de un trasplante capilar. Esta opción terapéutica parece restringida a los varones si nos fijamos en las campañas publicitarias y no factible para las mujeres porque se verían “obligadas” a rasurar su cabello para el procedimiento. Nada más lejos de la realizada. Es cierto que el trasplante capilar, tanto en hombres como en mujeres, debe ir siempre precedido de un correcto diagnóstico ya que no todos los tipos de alopecia son candidatos al mismo y acompañado de un tratamiento médico eficaz para que sus resultados sean óptimos, pero su posibilidad de realización existe en las mujeres y NO CONLLEVA DE FORMA INHERENTE UN RASURADO DE CABELLO ASOCIADO.

Se trata de una técnica más meticulosa, que no se acostumbra a realizar por todas las clínicas “cadena” capilares, sino más bien en centros dirigidos por dermatólogos tricólogos y en pacientes seleccionadas con un correcto tratamiento previo. Requiere de un gran dominio del procedimiento quirúrgico ya que la extracción de las unidades foliculares debe realizarse sin rasurado del cabello y sin que posteriormente se atisbe dato alguno de la intervención, cuando se peina el cabello sobre la zona manipulada.

Se empleará una técnica FUE (extracción individualizada de unidades foliculares o microinjertos),  una cirugía mínimamente invasiva y sin cicatrices derivadas de la misma, que no implica el corte de un fragmento del cuero cabelludo, como se procedía en la conocida técnica de la tira. Sin embargo, existe una particularidad, y es que las unidades foliculares extraídas quedan “ocultas” entre el resto del cabello no rasurado, por lo que el resultado tras la intervención es imperceptible de cara a la galería. Para concluir el procedimiento se colocarán estas unidades en la zona receptora acordada con menor densidad capilar, quedando también distribuidas entre las presentes en la zona y camufladas por éstas, que tampoco se someten a corte o rasurado.

De esta forma, aunque el procedimiento se antoja más minucioso y concienzudo el resultado a largo plazo es óptimo, ya que la base de la intervención es la técnica FUE o microinjertos, con la particularidad del respeto de la longitud del cabello que minimizan el impacto del trasplante capilar sobre la vida de la paciente. El mensaje es claro, una disminución de densidad acusada en una zona del cuero cabelludo debe consultarse al dermatólogo tricólogo para llegar a un diagnóstico correcto, ayudado por tricoscopia, y poder pautar un tratamiento dirigido entre las opciones actuales que han demostrado eficacia, incluyendo el trasplante capilar, que en el caso de las mujeres no requerirá un rasurado del cabello.

Hoy hemos hablado de las dos principales patologías que afectan al cabello de las mujeres, pero no son las únicas, y por este motivo siempre se insiste en que lo que prima es un correcto diagnóstico por el especialista del cabello: el dermatólogo tricólogo. Ante la variedad de tratamientos eficaces que existen para ambas, la consulta precoz implicará en todos los casos un tratamiento certero que frene o resuelva el problema. 

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