INFLAMACIÓN, ENVEJECIMIENTO Y NUTRICIÓN

La inflamación el envejecimiento y la nutrición están interconectados porque nuestro cuerpo es una maquina de precisión, que al igual que un reloj, si una pieza empieza a fallar, se produce una reacción en cadena con múltiples consecuencias.

De ahí que la medicina del siglo XXI aborde el diagnóstico y tratamiento del cuerpo desde una perspectiva global y no aislada como se ha venido haciendo hasta ahora. Uno de los principales detonantes del envejecimiento es la inflamación crónica celular.

¿Qué es la inflamación celular?

No se puede catalogar como una enfermedad, pero si que existen numerosos estudios que la sitúan en el origen de múltiples patologías de tipo cardiovascular, neurodegenerativas, diabetes, osteoporosis, alteraciones del sistema endocrino o inmunológico, desequilibrios hormonales, algunos cánceres, en patologías dermatológicas como la psoriasis, la rosácea, dermatitis, algunas alopecias y sobre todo en el envejecimiento prematuro de nuestra piel.

Esta alteración sucede cuando el organismo detecta una amenaza y pone en marcha mecanismos inflamatorios para acabar con el virus, las bacterias, el golpe o el deterioro de las células que ponen en riesgo nuestra salud. Se detecta la amenaza, se estimula la secreción de enzimas que atacarán y destruirán los tejidos sanos para deshacerse del problema, y se da paso a la regeneración.Este proceso inflamatorio es bueno y necesario en los casos puntuales en los que aparece un agresor para nuestro organismo, pero si se vuelve crónico dañará el órgano o tejido en cuestión.

¿Qué factores inciden directamente en la inflamación celular y por tanto potencian nuestro envejecimiento?

  1. El estrés oxidativo y los radicales libres. El estrés oxidativo es el proceso de deterioro celular que depende de la producción de radicales libres. Los radicales libres son moléculas que han perdido un electrón, por lo que intentan estabilizarse robando un electrón de cualquier otra molécula que encuentren a su paso, mediante un proceso conocido como oxidación. En el momento que lo consiguen, generan un nuevo radical libre, de modo que se produce una reacción en cadena, que favorecerá el daño de un gran número de células sanas. 
  • Un estilo de vida con hábitos poco saludables, como el tabaco, el consumo de alcohol, el abuso de antibióticos, pasando por un descanso insuficiente, la contaminación, el exceso de sol, alta exposición a algunos químicos presentes en la ropa, calzado, alimentos y cosméticos, hábitos sedentarios y con altos niveles de estrés y ansiedad.
  • Una mala alimentación rica en azucares, harinas refinadas, alimentos procesados y pobre en proteínas de alta calidad, antioxidantes, vitaminas o fibras vegetales.  “Si no fumamos, bebemos poco, controlamos los niveles de estrés y nos protegemos del sol y de la contaminación, pero sufrimos inflamación celular, la culpable seguramente será la alimentación”

¿Qué grupos de alimentos inciden directamente en la inflamación celular?

  • Alimentos procesados ricos en azucares, grasas trans, colorantes o conservantes
  • El azucar
  • El Gluten
  • Los lácteos 

¿Quién se ve más perjudicado por este tipo de alimentos?

Nuestra microbiota , que es el conjunto de bacterias que conviven en nuestro intestino y que son básicas para nuestra salud

¿Qué son el microbioma y la microbiota?

El microbioma humano es el conjunto de genes de los organismos microscópicos (microorganismos) presentes en nuestro organismo. Este conjunto de microorganismos se denomina microbiota, y está integrada principalmente por bacterias, virus y hongos. 

¿Qué función tiene?

Más de cien mil billones de bacterias habitan en nuestro organismo humano, y las últimas investigaciones confirman que están jugando un papel esencial en la regulación de numerosos procesos fisiológicos. Por una parte, gestiona el suministro de energía y por otra, nos protege de los virus y las bacterias que generan enfermedades.

Entre otros procesos, cabe destacar la actividad de las enzimas digestivas, la síntesis de vitaminas y hormonas, influye en el funcionamiento del cerebro, el hígado, el riñón o la piel,

afecta en la circulación de lípidos en la sangre e interactúa con el sistema inmunológico.

 Este universo es rico en diversidad; en nuestro intestino conviven, al menos, mil tipos de bacterias, unos tres millones de genes, en torno al setenta por ciento de nuestro sistema inmune y cien millones de neuronas que lo conectan con el cerebro. Esta riqueza está todavía en exploración por parte de la comunidad científica pero sí se considera a la microbiota como un órgano y conocemos mucho sobre los beneficios que conlleva su mantenimiento en equilibrio.

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