Tratamiento Alopecia Androgenetica

La importancia del diagnóstico precoz en el tratamiento de la caída del cabello

La caída del cabello es un motivo de consulta muy frecuente en el ámbito de la dermatología. Sin embargo, no todas las «caídas» son iguales y su diagnóstico es fundamental para establecer un tratamiento adecuado y efectivo.

A pesar de que la queja principal referida por el paciente sea la pérdida de pelo, no siempre la caída es el problema real que está ocurriendo. Pueden prevalecer otros síntomas o signos como el picor en el cuero cabelludo, la descamación o la pérdida de densidad y afinamiento del tallo piloso difusa o localizada. Detectar si prevalece una u otra de estas situaciones nos puede dar la pista para orientar el diagnóstico.

Existen dos grandes grupos de alopecias (término médico para referirse en general a estas enfermedades del cabello), las que ocasionan una pérdida definitiva del mismo: alopecias cicatriciales y las que no lo destruyen por completo y de forma permanente: alopecias: no cicatriciales. Esta división inicial en ambos grupos no siempre es sencilla, por lo que el papel de un dermatólogo-tricólogo experto en la materia se hace fundamental.

Además, no todos los problemas del cabello tienen origen en el pelo, puesto que la piel del cuero cabelludo también puede sufrir enfermedades o dermatosis con su posible repercusión sobre los tallos pilosos; y a su vez éstos pueden verse dañados de forma directa por agresiones externas.

Es importante entender cada una de las afecciones dentro de estos grupos comentados, las alopecias cicatriciales, las no cicatriciales, los trastornos del cuero cabelludo y las alteraciones del tallo piloso. Un diagnóstico correcto es la única vía para implantar un tratamiento adecuado, individualizado y efectivo.

 

¿Porqué se Cae el Pelo?

Cada unidad folicular (el tallo del pelo y el tejido que lo rodea) tiene un ciclo vital y pasa por una serie de fases, que en lenguaje dermatológo-tricológico se conocen como anagen o fase de crecimiento, catagen o fase de estabilidad y telogen o fase de caída.

La primera fase, la anagen o fase de crecimiento que dura aproximadamente  entre 2 y 8 años. Podemos decir que el 90% del cabello se encuentra en esta fase.

La segunda fase de transición que en términos médicos se denomina catagen. Es una fase de transición/involución que dura de 2 a 3 semanas donde el crecimiento del cabello se detiene. El 1% del cabello permanece en esta fase.

La última fase de reposo o telógena, en la que el pelo muere y permanece en la cabeza hasta que de nuevo es empujado por el pelo que nace y comienza su fase anágena. Es una fase de reposo que dura de 2 o 3 meses. El 9% del cabello se encuentra en esta fase y es por eso que se considera normal una pérdida de hasta 100 cabellos por día, considerando que la persona media tiene unos cien mil cabellos.

No todas las unidades foliculares se encuentran en la misma fase y cada una de ellas irá completando su ciclo de forma independiente al resto. Cada día se caen los cabellos que se encuentren en la fase de renovación mencionada y de esta forma siempre se produce una renovación progresiva del pelo sin que sea algo alarmante.

Sin embargo, en ocasiones se produce una sincronización de un número elevado de unidades foliculares, que interrumpen el momento del ciclo en el que se encontraban y pasan de forma simultánea a fase de caída o telogen, lo que se traduce en una mayor caída de cabello en un corto periodo de tiempo. 

Los pacientes que presentan una caída del cabello severa  es debido a que sufren alteraciones en la fase de crecimiento. Diagnosticar de una manera precoz la causa de dicha caída es vital para establecer el tratamiento más adecuado que regenere el folículo lo antes posible.

La caída del cabello es un problema que afecta al 50 % de los hombres y al 25 % de las mujeres. Esta pérdida puede ser estacionaria, temporal, o puede tratarse de una patología más compleja.

fases capilares

 

Principales tipos de alopecia no cicatricial

Los principales tipos de de alopecia no cicatricial (las que no destruyen por completo ni de forma permanente el folículo) son:

EFLUVIO TELÓGENO

Caída de pelo mayor de lo normal, agudo o crónico, anágeno o telógeno.

  • ANAGENO: Afecta al pelo en fase anágena por ejemplo: quimioterapia.
  • TELOGENO: Afecta al pelo en fase telógena.  Típicamente se produce de 2 a 4 meses después de algún acontecimiento sistémico.

Los desencadenantes de esta caída acelerada de un mayor número de cabellos en menos tiempo pueden ser múltiples. Es fundamental realizar una analítica específica para descartar posibles carencias de nutrientes y vitaminas necesarias para que el ciclo del pelo se desarrolle con normalidad. Pero además, una situación vital estresante, una cirugía, un parto, un cambio de estación o una enfermedad grave sucedidas en los 6 meses previos a la caída pueden ser los culpables de esta desorganización de los ciclos foliculares que conlleva a una renovación masiva del cabello. Aunque se espera que todo el pelo perdido vuelva crecer puede ser necesario complementar los déficit analíticos si los hubiera o bien estimular  la renovación con complementos vitamínicos específicos tomados, aplicados o infiltrados directamente en el cuero cabelludo. De esta forma se logrará que la caída ceda en el menor tiempo posible y todo el pelo perdido vuelva a crecer con fuerza y normalidad.

 

ALOPECIA AREATA

La alopecia areata es una pérdida de tipo autoinmune del cabello, se produce en la misma un ataque directo de las propias defensas del individuo a la unidad folicular. La destrucción del cabello no es definitiva como ocurre en las alopecias cicatriciales, pero mientras se mantenga la actividad inflamatoria de nuestras defensas sobre la misma el tallo piloso no podrá crecer de forma normal.

La alopecia areata tiene diferentes formas de presentación, desde placas o áreas sin pelo localizadas (parches alopécicos) hasta grandes áreas de cuero cabelludo de pérdida; y también puede afectar al pelo de las cejas, la barba o el cuerpo.

Cuando un paciente es diagnosticado de esta patología, es fundamental descartar la asociación con otras enfermedades autoinmunes del organismo, como por ejemplo las alteraciones tiroideas. El curso de la enfermedad es único en cada paciente y el tratamiento siempre sebe ser individualizado no solo al paciente si no también al momento de la enfermedad. En las formas más localizadas puede ser suficiente con la aplicación de fármacos en loción o infiltrados en cuero cabelludo, mientras que en las formas más extensas necesitamos complementar con tratamientos orales.

En los últimos años se han desarrollado investigaciones y estudios con nuevas moléculas que han arrojado resultados esperanzadores para el tratamiento de este tipo de alopecia. El diagnóstico y abordaje terapéutico debe estar siempre en manos del dermatólogo-tricólogo, a la vanguardia de todos estos avances mencionados.

 

ALOPECIA ANDROGENÉTICA 

Los receptores hormonales presentes en la raíz del cuero cabelludo son muy sensibles a la hormona masculina denominada testosterona. Aunque los niveles de esta hormona sean normales en sangre, pueden provocar cambios en el cabello de algunas zonas, según el sexo del paciente y a una determinada edad. Esta alopecia de base hormonal es lo que se conoce como alopecia androgenética.

Realmente no hay un aumento significativo en la caída del cabello pero sí se aprecia una pérdida de densidad significativa en determinadas zonas del cuero cabelludo. Generalmente comienza en la coronilla y las entradas en los varones y de forma menos localizada en las mujeres. Lo que realmente ocurre es una «miniaturización» de los cabellos, lo que implica que cada vez son más finos y por lo tanto aportan menos densidad a la zona donde se encuentran. Se trata de un proceso que empieza a diferentes edades según la persona, en general antes en los hombres que en las mujeres y que una vez que se inicia tiene un avance progresivo.

Tanto la edad de comienzo como la rapidez del avance están determinadas en gran medida por los antecedentes familiares del paciente y cómo hayan evolucionado, por lo que este dato es fundamental en la evaluación de la consulta capilar. Sin embargo, la edad de comienzo en las mujeres suele superior a la de los hombres y si aparece de forma muy precoz será necesario descartar otro tipo de alteración hormonal que lo esté ocasionando con una analítica dirigida. Conociendo este origen hormonal del proceso podremos explicar las principales vías de tratamiento.

Es necesario un abordaje integral, tanto médico como quirúrgico para recuperar la densidad perdida y frenar la evolución del proceso. Un trasplante capilar sin un correcto abordaje médico solo es un parche temporal para el problema, por lo que ponerse en manos de un dermatólogo tricólogo es esencial para el abordaje de la enfermedad. En este tipo de alopecia el tratamiento dermatológico integral es clave para obtener unos resultados idóneos y a largo plazo

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Alopecia cicatricial, pérdida definitiva del folículo

En este grupo de alopecias el diagnóstico cobra una relevancia particular. Se genera en las mismas un proceso inflamatorio de distintas características que va a destruir la unidad folicular de forma permanente si no se logra frenar a tiempo.

Prácticamente en todos los casos en los que haya una sospecha clínica será necesaria la realización de una biopsia que confirme el proceso inflamatorio y el tipo de células que lo componen para afinar por completo el diagnóstico y después el tratamiento.

La mayoría de estas patologías tienen un curso crónico, con periodos de remisión y periodos de más actividad. Es necesario un seguimiento estrecho para modular el tratamiento y evitar estos periodos de actividad que ocasionan la destrucción de los folículos.

A pesar de que se trata de la patología más severa, una verdadera «urgencia» capilar que precisa de toda nuestra atención para evitar la destrucción de los folículos, existen tratamientos eficaces que las combaten. El papel del dermatólogo es esencial y se debe elegir el fármaco más adecuado en cada momento, según «lo que pida» la evolución de la enfermedad, con diferentes modalidades de aplicación de las terapias, tanto a nivel local en el cuero cabelludo con lociones o microinfiltraciones de fármacos con efecto antiinflamatorio hasta la administración de fármacos con esta acción antiinflamatoria por vía oral.

El trasplante capilar también puede tener cabida en este tipo de alopecias pero es necesario elegir bien el momento de su realización e individualizar cada caso para que pueda ser exitoso; debe existir un control completo y prolongado de la actividad inflamatoria de la enfermedad. Una alopecia cicatricial es una urgencia para el dermatólogo tricólogo y debe ser tratada como tal.

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