Dermatología del Pie

El pie dada su naturaleza, sufre infecciones por hongos, virus, alteraciones de la sudoración, dermatittis atópica, psoriasis, y un largo etcétera de infeciones que deben ser tratadas por dermatólogos especialistas en la materia.

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Las patologias más comunes del pie son:

Hiperhidrosis:

Se denomina hiperhidrosos al exceso de sudoración en los pies. Se trata de una patología bastante común entre nuestros pacientes. Se acentua los meses de más calor, por el hecho de vestir calzado cerrado, realizado con materiales que no transpiren como la goma, el poliester o cualquier otro tipo de fibras sintéticas, durante periodos prolongados.

A día de hoy, el tratamiento de la hiperhidrosis no consigue resultados definitivos ya que sólo se logra una supresión temporal del exceso de sudor. Según el grado de sudoración, se pautan productos de aplicación tópica, a base de glutaraldehido, o también se usan fármacos anticolinérgicos. Cuando la sudoración es intensa, se aplican microinfiltraciones de tóxina botulínica, que elimina el sudor completamente, pero sus resultados tan sólo duran de 6 a 9 meses según el paciente.

Psoriasis ungueal:

La psoriasis es un trastorno autoinmune en el que el propio sistema inmunitario ataca por error e inflama el tejido sano. Es una enfermedad cutánea crónica inflamatoria que cursa mediante  brotes y se presenta con placas descamativas y costrosas claramente delimitadas, las zonas más afectadas son codos, rodillas y manos. Sin embargo tambien afecta a las uñas de manos y pies, provocando que las uñas se vuelvan muy quebradizas, arenosas y presenten una coloración amarillenta. 

Verrugas plantares:

Las verrugas plantares son una afección provocada por el por el virus del papiloma, un virus de fácil contagio que infecta la planta del pie provocando lesiones y crecimientos de piel rugosos generalmente en tono marron. Pueden causar molestias al andar y si no se tratan, pueden extenderse con facilidad. Las verrugas plantares son una de las patologias más comunes en la dermatologia del pie y nuestros pacientes suele confundirlas con callosidades.

Eczemas y dermatitis:

Las erupciones o sarpullidos severos en los pies son bastantes frecuentes, se presentan en forma de eczemas y dermatitis y son causados en la mayoria de los casos por alergias e irritaciones provocadas por una sensibilización previa de la piel, bien sea de caracter alérgica a algún componente del calzado o por la hipersensibilización creada por el abuso de productos antitranspirantes o antimicóticos que combate los hongos.

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Pie de Atleta:

El pie de atleta presenta eritema, fisuras e irritación de la piel entre los espacios interdigitales. Los principales afectados son pacientes que frecuentan piscinas públicas o pratican deporte de una forma regular utilizando calzado cerrado sin transpiración. Durante los meses más cálidos las afecciones aumentan.

El tratamiento varia en función del grado de afección. Si la irritación se prensenta de una forma leve, el tratamiento tópico con imidazol o alilamina suele ser suficiente. Si la afección es más severa, se requerirá un tratamiento con antifúngicos sistémicos. Si el paciente presenta dolor, es necesario descartar la existencia de infección bacteriana.

Dermatitis plantar juvenil:

La dermatitis plantar juvenil suele desarrollarse en niños y adolescentes que presentan una piel con tendencia atópica. Las altas temperaturas y la sudoración excesiva, son las principales causas de la descamación, eczemas y las lesiones que se desarrollan en la planta y los dedos del pie. En estos casos es vital mantener una buena higiene diaria, secar cuidadosamente la zona, especialmente el espacio entre los dedos, tras el baño y antes de calzarse. Favorecer la traspiración de la zona es una poderosa herramienta de prevención, para ello utilizaremos calcetines de fibras naturales que permitan las traspiración y procuraremos vestir calzado fabricado en tejidos traspirables como el algodón o la piel.

Pie diabético:

La diabetes daña los vasos y nervios de las extremidades inferiores produciendo alteraciones en el riego y el sistema nervioso, que pueden producir complicaciones a medio-largo plazo. Dos de los riesgos de estos pacientes son la disminución de la sensibilidad y la mala circulación del pie, que pueden derivar en la formación de una úlcera que de no tratarse a tiempo puede infectarse rápidamente y poner en peligro la integridad de la extremidad.

En caso de necesitar más información, por favor no dude en llamarnos al 960 619 002