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Todo lo que debes saber sobre el ácido hialurónico inyectable:

El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en numerosos tejidos y órganos del cuerpo humano y cuya propiedad más importante es la de atraer y retener agua. Precisamente esta característica lo ha convertido en uno de los productos estrella en medicina estética.

Con el paso el tiempo, nuestros niveles de ácido hialurónico van descendiendo, generando una fuerte pérdida de hidratación, elasticidad y firmeza en la piel. Por este motivo, los tratamientos con ácido hialurónico inyectable han resultado ser muy beneficiosos a partir de cierta edad para: hidratar la piel mejorando el rostro a todos los niveles, rellenar y reposicionar volúmenes, actuando sobre las arrugas y principio de flacidez y potenciar la síntesis de colágeno, indispensable para mantener jóvenes los tejidos.

Este tratamiento se lleva a cabo infiltrando pequeñas cantidades de producto en las zonas a tratar. Debido a que el ácido hialurónico está presente en nuestro cuerpo de forma natural, su presentación inyectable tiene una alta tolerancia para nuestra piel. Esto hace que los tratamientos de ácido hialurónico para eliminar ojeras, aumentar los labios o mejorar la nariz se hayan convertido en los reyes de la medicina estética.

¿Dónde infiltramos ácido hialurónico?

La aplicación intradérmica del ácido hialurónico aporta volumen a los tejidos y activa los fibroblastos, estimulando la formación de colágeno. En este sentido, las zonas en las que aplicamos ácido hialurónico para generar volumen y disimular las arrugas son: el surco nasogeniano, los pómulos y el tercio superior (frente, entrecejo y patas de gallo) para casos de arrugas profundas. Por otro lado, el ácido hialurónico también es el producto idóneo para moldear y mejorar la zona de la nariz (rinomodelación), aumentar el volumen de los labios, proyectar el mentón y eliminar las ojeras.

Conseguir uno u otro beneficio dependerá del tipo de ácido hialurónico que utilicemos. En medicina estética los dividimos según su densidad:

  • Densidad alta: este ácido hialurónico es denso y firme. Lo utilizamos cuando buscamos una proyección potente y consistente, por ejemplo, en la zona del mentón o el pómulo.
  • Densidad media: son más moldeables y se pueden trabajar mejor. Son perfectos para zonas como la mejilla, los labios o el surco nasogeniano, que requieren más movilidad.
  • Densidad baja: son más fluidos incluso que los anteriores y se utilizan para conseguir un resultado sutil o en zonas donde vayamos a infiltrar de forma muy superficial como la ojera, los labios o el código de barras.
  • Densidad muy baja: es el ácido hialurónico utilizado en mesoterapias, por ejemplo, ya que su beneficio es el de hidratar la piel sin generar volumen.
  • Lo que buscamos con este tratamiento de ácido hialurónico es aportar un aspecto relajado y descansado. La clave para obtener un buen resultado suave y uniforme es acceder a la ojera desde múltiples planos para evitar generar bolsas, bultos y manchas violáceas.

  • Utilizando ácido hialurónico de diferentes densidades podemos mejorar la simetría y la proporción de los labios, además hidratarlos, perfilarlos o darles volumen. Los resultados se ven de forma inmediata y pueden durar hasta 12 meses.

  • Mejorar la nariz sin cirugía es posible gracias al ácido hialurónico. Inyectando la sustancia en puntos clave podemos generar el efecto óptico de una nariz más pequeña, así como levantar la punta nasal, suavizar el caballete o también corregir desviaciones no muy pronunciadas.

¿Cuándo debo empezar con el ácido hialurónico?

A la hora de tratar el envejecimiento, la clave es la prevención. Por eso, la recomendación es empezar a los 25-30 años de una manera muy conservadora en la que prime este carácter preventivo. Aplicando pequeñas cantidades de rellenos de ácido hialurónico y de neuromoduladores conseguiremos retrasar la aparición de los primeros signos de la edad impidiendo que se formen esas arrugas tan marcadas o esos rasgos de flacidez tan pronunciados a edades tempranas.

Preguntas frecuentes

  • El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en numerosos tejidos y órganos del cuerpo humano, cuya propiedad más destacada es su capacidad para atraer y retener agua.

    Con el proceso de envejecimiento, los niveles naturales descienden, lo que provoca una pérdida de hidratación, elasticidad y firmeza en la piel. Su uso inyectable permite restaurar estos niveles, mejorando la calidad cutánea y recuperando la frescura del rostro sin perder la expresión propia.

  • Los tratamientos con ácido hialurónico en IMR están diseñados para cumplir tres objetivos fundamentales:

    • Hidratación profunda: Mejora la textura y luminosidad del rostro a todos los niveles.
    • Reposición de volúmenes: Este tratamiento está diseñado para restaurar el soporte perdido en áreas clave como los pómulos o el mentón. Al rellenar estas zonas, se aborda de forma directa la apariencia de las arrugas y se combaten los signos iniciales de la flacidez facial.
    • Estimulación biológica: Potencia la síntesis de colágeno por parte de los fibroblastos, esencial para mantener la juventud de los tejidos a largo plazo. 
  • La versatilidad de este producto permite tratar diversas áreas según las necesidades del paciente, diferenciando entre:

    • Tercio superior: Suaviza arrugas profundas en frente, entrecejo y patas de gallo.
    • Tercio medio: Proyección de pómulos, corrección de ojeras y tratamiento del surco nasogeniano.
    • Tercio inferior: Aumento y perfilado de labios, proyección del mentón y definición del arco mandibular.
    • Rinomodelación: Corrección de imperfecciones nasales (como el caballete o la punta caída) sin necesidad de cirugía.
  • Sí, en medicina estética los dividimos según su densidad para adaptarlos a cada objetivo específico:

    • Densidad alta: Para proyecciones en zonas estructurales como el mentón o el pómulo.
    • Densidad media: Muy moldeable, ideal para labios, mejillas o surco nasogeniano, donde se requiere movilidad natural.
    • Densidad baja: Fluido y sutil, indicado para infiltraciones superficiales como ojeras o las líneas peribucales “código de barras”.
    • Densidad muy baja: Utilizado en técnicas de mesoterapia para hidratar la piel sin generar volumen.
  • Sí. Una de las mayores ventajas del ácido hialurónico es que es un procedimiento reversible. En IMR disponemos de hialuronidasa, una enzima capaz de disolver el producto de forma segura e inmediata en caso de que sea necesario corregir el resultado o tratar alguna complicación.

  • La clave es la prevención. Desde IMR recomendamos iniciar tratamientos conservadores a partir de los 25-30 años. A esta edad, pequeñas cantidades de producto ayudan a retrasar la aparición de signos de envejecimiento, impidiendo que las arrugas se marquen profundamente o que la flacidez sea pronunciada de forma prematura.

  • No, se trata de un proceso mínimamente invasivo y rápido. Generalmente se utilizan agujas muy finas o microcánulas para llevarlo a cabo y, además, los productos suelen incorporar lidocaína, un anestésico local para maximizar el confort.

    En cuanto a los resultados, estos suelen prolongarse entre 9 y 12 meses en zonas de poco movimiento (como las ojeras) y algo menos en zonas más dinámicas como los labios. 

     

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Tarifas y financiación

En IMR trabajamos con compañías de seguros. Accede al listado completo de tarifas de medicina estética en cada una de nuestras sedes para conocer el precio aproximado de los rellenos de ácido hialurónico y nuestros sistemas de financiación. Ten en cuenta que el presupuesto puede variar ligeramente tras el diagnóstico presencial del paciente.