Carboxiterapia: Qué es, aplicaciones y resultados
¿Te miras al espejo y notas la piel apagada, unas ojeras que no se van ni durmiendo ocho horas, o una celulitis que resiste a las cremas y al deporte? Estos son de los motivos de consulta más habituales en una clínica estética, y la carboxiterapia puede ser una de las opciones para abordarlos, siempre tras una valoración médica personalizada.
De manera general, la carboxiterapia es un tratamiento médico mínimamente invasivo que mejora la circulación y la calidad de los tejidos mediante microinyecciones de dióxido de carbono (CO₂) de grado médico, usado en el rostro, en la zona de las ojeras y en el cuerpo.
A continuación, desde IMR, te explicamos de forma clara qué es la carboxiterapia, cómo funciona, para qué zonas se utiliza, cuántas sesiones suelen ser necesarias y qué resultados es realista esperar.

¿Qué es la carboxiterapia?
La carboxiterapia consiste en administrar, bajo la piel y de forma controlada, pequeñas cantidades de CO₂ medicinal a través de una aguja muy fina. El gas se libera con un equipo médico que regula el flujo, la presión y el volumen, por lo que no tiene nada que ver con un gas “casero” ni con el CO₂ de las bebidas.
Si buscas qué es la carboxiterapia en una frase: la respuesta rápida sería un tratamiento que “engaña” a los tejidos para que reciban más sangre y más oxígeno, activando los procesos de regeneración de la piel.
Cómo funciona el tratamiento carboxiterapia
El organismo interpreta el CO₂ inyectado como una pequeña “falta de oxígeno” local y responde enviando más sangre oxigenada a esa zona. Este mecanismo se conoce como efecto Bohr y desencadena varios cambios:
- Vasodilatación y más microcirculación: los capilares se abren y llega más riego sanguíneo al tejido tratado.
- Mayor oxigenación: la piel recibe más oxígeno y nutrientes, lo que mejora su luminosidad y su textura.
- Estímulo de los fibroblastos: estas células producen colágeno y elastina, responsables de la firmeza y la elasticidad.
- Mejor drenaje: ayuda a movilizar líquidos retenidos, algo útil en celulitis y en algunas ojeras de origen vascular.
- Acción sobre la grasa localizada: el gas puede favorecer la rotura de pequeños acúmulos de adipocitos, aunque su efecto es moderado y no sustituye a otras técnicas.
Por eso el tratamiento con carboxiterapia actúa más como un regenerador de los tejidos que como un relleno o una toxina: no cambia tus rasgos, mejora la calidad de la piel desde dentro.
Aplicaciones de la carboxiterapia: rostro, ojeras y cuerpo
Entre las aplicaciones más comunes de la carboxiterapia, desde IMR, diferenciamos:
Carboxiterapia facial
La carboxiterapia facial se utiliza para mejorar la calidad general de la piel. Se aplica en mejillas, frente, contorno de ojos y labios, y también en cuello y escote. Suele indicarse para:
- Piel apagada, con aspecto cansado o poco hidratada.
- Flacidez leve o moderada y pérdida de firmeza.
- Arrugas finas y líneas de expresión superficiales.
- Poros dilatados y textura irregular.
- Cicatrices de acné y marcas superficiales.
Es un buen aliado como tratamiento complementario a otros procedimientos de medicina estética, y también para quien busca una opción suave, y sin cirugía.
Carboxiterapia para ojeras
La carboxiterapia en ojeras es una de las consultas más frecuentes, porque la piel del contorno de ojos es muy fina y delicada. Funciona mejor cuando la ojera tiene un componente vascular (tono azulado o violáceo por mala circulación y estasis) o cuando hay una piel fina y apagada. El aumento de riego y la mejora de la textura pueden aclarar el tono y dar un aspecto más descansado.
Hay que ser realistas: no todas las ojeras responden igual. Las que se deben a pigmentación (marrones, de causa hereditaria o solar), las que dependen de un surco lagrimal marcado o de bolsas de grasa necesitan otros enfoques, como peeling, láser, ácido hialurónico o cirugía. Por eso, el primer paso es siempre diagnosticar el tipo de ojera.
Carboxiterapia corporal
La carboxiterapia corporal trabaja sobre las zonas donde se acumulan los problemas más persistentes: abdomen, caderas, glúteos, muslos, brazos y rodillas. Se emplea para:
- Celulitis, sobre todo la de aspecto acolchado con retención de líquidos.
- Grasa localizada de volumen moderado.
- Flacidez cutánea, por ejemplo tras una pérdida de peso o un embarazo.
- Estrías, especialmente las recientes, para mejorar su aspecto.
- Cicatrices.
No es un método para adelgazar ni sustituye a hábitos saludables. Es una herramienta para remodelar y mejorar la calidad de la piel en zonas concretas.
Y también para el cabello
Por último, la carboxiterapia también se utiliza como complemento en algunos protocolos de medicina capilar, ya que mejora el riego del cuero cabelludo. No sustituye a los tratamientos de base para la caída del cabello, pero puede formar parte de un plan combinado indicado por el especialista.
Resultados de la carboxiterapia: sesiones y mantenimiento
Los resultados son progresivos: no verás un cambio de un día para otro, sino una mejora que se va notando sesión a sesión. El número de sesiones depende de la zona, del punto de partida y del objetivo, y lo fija el médico tras la valoración. Como orientación:
| Zona | Sesiones orientativas | Frecuencia habitual | Primeros cambios visibles |
| Facial | 6–10 | 1 por semana o cada 15 días | A partir de la 3.ª–4.ª sesión |
| Ojeras | 4–8 | 1 por semana | A partir de la 3.ª–4.ª sesión |
| Corporal | 10–15 | 1–2 por semana | A partir de la 4.ª–6.ª sesión |
En rostro y ojeras cabe esperar una piel más luminosa, más uniforme y con mejor textura. En cuerpo, una piel más lisa y firme y una mejora en el aspecto de la celulitis y las estrías. Los resultados varían de una persona a otra, y no es posible garantizarlos.
Para mantenerlos, se suelen programar sesiones de recuerdo cada pocos meses, y se combinan con hidratación, protección solar, ejercicio y una buena alimentación. Además, en muchos casos, la carboxiterapia da mejores resultados dentro de un plan que incluye otros tratamientos, como mesoterapia, radiofrecuencia o peelings.
¿Quieres saber si la carboxiterapia es para ti?
Cada piel es distinta, y la mejor forma de saber si este tratamiento encaja con lo que buscas es una valoración médica. En IMR revisamos tu caso, te explicamos con claridad qué resultados son realistas y diseñamos un plan a tu medida, ya sea de carboxiterapia facial, de ojeras o corporal.
Pide tu cita de valoración en IMR y resuelve tus dudas con nuestro equipo médico.
Preguntas frecuentes sobre la carboxiterapia
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Puede mejorarlas, sobre todo si son vasculares o hay piel fina y apagada. Si la causa es pigmentaria o estructural (bolsas, surco lagrimal), da resultados limitados y se plantean otras opciones.
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El principio es el mismo, pero cambian la técnica, la cantidad de gas, el número de puntos y la frecuencia. En rostro se usa menos volumen y agujas más finas.
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Dependen de cada persona y de la zona. Con sesiones de mantenimiento y buenos hábitos pueden prolongarse durante meses.
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Sí. Con frecuencia se asocia a mesoterapia, radiofrecuencia, peelings o PRP, según el objetivo, y el médico decide el orden.
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En rostro y ojeras suelen apreciarse a partir de la tercera o cuarta sesión. En cuerpo, algo más tarde.
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Sí, cuando lo realiza personal sanitario cualificado con material homologado y tras una valoración previa.
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El precio depende de la zona y del número de sesiones del plan. En la consulta de valoración te damos un presupuesto cerrado y sin compromiso.