¿Qué tipos de alopecia hay?
Ver más pelo en la almohada, en el cepillo o en el desagüe de la ducha genera siempre la misma duda: ¿es normal o estoy perdiendo pelo de verdad? La respuesta depende de algo que casi nadie explica: existen muchos tipos de alopecia, con causas, evolución y tratamientos muy distintos.
Por eso, antes de probar champús, lociones o suplementos por tu cuenta, lo más útil es saber qué tipos de alopecia hay y cuál se parece más a lo que te está pasando. A continuación, desde IMR, repasamos los principales tipos de alopecia en hombres y en mujeres, cómo reconocerlos y cuándo conviene consultar a un especialista.

¿Qué tipos de alopecia hay? Una clasificación para empezar
La alopecia comprende la pérdida o disminución del pelo en el cuero cabelludo o en otras zonas del cuerpo. No es una enfermedad única, sino un síntoma que puede tener causas muy diferentes: hormonales, autoinmunes, nutricionales, inflamatorias, mecánicas o desencadenadas por el estrés.
Para ordenarlas, la dermatología las divide en dos grandes grupos:
- Alopecias no cicatriciales: el folículo piloso sigue vivo, aunque produzca un pelo más fino o deje de producirlo temporalmente. Por eso, en muchos casos el pelo se puede recuperar o la caída se puede frenar. Aquí entran la alopecia androgenética, la alopecia areata y el efluvio telógeno, entre otras.
- Alopecias cicatriciales (o cicatrizales): el folículo se destruye y es sustituido por tejido cicatricial. El pelo perdido no vuelve, así que detectarlas pronto es clave para frenar su avance. Ejemplos: liquen plano pilar, alopecia frontal fibrosante o lupus discoide.
Distinguir a qué grupo pertenece tu caída es el primer paso del diagnóstico, y no se puede hacer a simple vista: requiere una exploración médica del cuero cabelludo.
Los 6 tipos de alopecia más frecuentes
A continuación, entramos en detalle en los 6 tipos de alopecia más frecuentes:
1. Alopecia androgenética
Es el tipo de alopecia más común. Se debe a una predisposición genética y a la sensibilidad de los folículos a la dihidrotestosterona (DHT), una hormona derivada de la testosterona.
Los folículos se «miniaturizan»: cada ciclo produce un pelo más corto, más fino y menos pigmentado, hasta que deja de crecer pelo visible. Es progresiva y avanza durante años.
Señales para sospecharla: pelo cada vez más fino, antecedentes familiares de calvicie y una evolución lenta, sin placas ni zonas completamente lisas.
2. Alopecia areata
Es una enfermedad autoinmune: el sistema inmunitario ataca por error los folículos y detiene temporalmente el crecimiento del pelo. No destruye el folículo, por eso el pelo puede volver a crecer, aunque el curso es impredecible y puede haber recaídas.
Los tipos de alopecia areata se distinguen por la extensión y la forma de la pérdida:
- En placas (la más común): una o varias zonas redondeadas y lisas, sin cicatriz.
- Reticular: las placas se unen y forman un dibujo irregular.
- Ofiásica: pérdida en una banda baja del cuero cabelludo, en la nuca y por encima de las orejas. Es de las más difíciles de tratar.
- Ofiásica inversa (sisaifo): el patrón opuesto: se pierde el pelo de la zona central y superior, y se conservan los laterales.
- Difusa: adelgazamiento generalizado, difícil de distinguir de otras causas sin tricoscopia.
- Total: pérdida de todo el pelo del cuero cabelludo.
- Universal: pérdida de todo el vello corporal, incluidas cejas y pestañas.
A veces se asocia a cambios en las uñas (pequeños hoyuelos o estrías) y a otras enfermedades autoinmunes, como las del tiroides, por lo que conviene una valoración completa.
3. Efluvio telógeno
Una parte importante de los folículos pasa a la fase de caída a la vez, normalmente unas semanas o meses después de un desencadenante: parto, fiebre alta, cirugía, estrés intenso, dietas muy restrictivas, cambios de medicación o carencias nutricionales (hierro, vitamina D, problemas de tiroides).
Provoca una caída abundante pero difusa, sin placas. Si se corrige la causa, suele recuperarse en unos meses. Si se prolonga más de seis meses se habla de efluvio crónico y hay que estudiar el caso.
4. Alopecia por tracción
Resulta de la tensión repetida sobre el pelo por peinados apretados, coletas, moños, extensiones o trenzas. Suele notarse en las sienes y en la línea frontal. Al principio es reversible; si la tracción se mantiene durante años, el daño puede volverse permanente.
5. Tricotilomanía
Es la conducta repetida de arrancarse el pelo, relacionada con la ansiedad o con trastornos del control de impulsos. Deja zonas con pelos de distinta longitud y rotos, en áreas accesibles a la mano. Requiere un abordaje que incluya apoyo psicológico, sin juzgar.
6. Alopecias cicatriciales
Por último, las alopecias cicatriciales son un grupo de enfermedades inflamatorias que destruyen el folículo y lo sustituyen por tejido cicatricial. Los tipos más conocidos son:
- Liquen plano pilar: inflamación alrededor del folículo, con picor, escozor o descamación.
- Alopecia frontal fibrosante: retroceso de la línea frontal, a menudo con pérdida de cejas. Es más frecuente en mujeres posmenopáusicas.
- Lupus discoide: placas rojizas y atróficas que dejan cicatriz.
Como la pérdida es definitiva, cuanto antes se diagnostiquen, más pelo se puede conservar.
Tipos de alopecia en hombres: los más frecuentes
Todos los tipos anteriores pueden afectar a un hombre, pero en consulta se ven sobre todo estos tipos de alopecia en hombres:
- Alopecia androgenética (patrón masculino): con diferencia la más habitual. Entradas, coronilla o ambas.
- Alopecia areata: placas de pérdida súbita en el cuero cabelludo o en la barba.
- Efluvio telógeno: tras una fiebre alta, una cirugía, un periodo de estrés intenso o una dieta muy restrictiva.
- Alopecia por tracción: con peinados tensos mantenidos durante años.
Tipos de alopecia en la mujer: los más frecuentes
Por otro lado, la caída del pelo en mujeres es más frecuente de lo que se cree y, a menudo, se vive en silencio. Además, suele tener más causas posibles que en los hombres, por lo que el diagnóstico diferencial es especialmente importante. Los tipos de alopecia en la mujer que más se ven son:
- Alopecia androgenética femenina: adelgazamiento central con raya más ancha y línea frontal conservada; puede acentuarse tras la menopausia.
- Efluvio telógeno: el más habitual tras el parto, una enfermedad, un cambio brusco de peso o épocas de mucho estrés.
- Alopecia areata: placas lisas y redondeadas, de origen autoinmune.
- Alopecia por tracción: por recogidos apretados, extensiones o trenzas.
- Alopecia frontal fibrosante: tipo cicatricial más frecuente en mujeres posmenopáusicas.
También influyen déficits como el hierro o la vitamina D y enfermedades de base, como las del tiroides. Si notas que tu coleta es más fina, que se transparenta el cuero cabelludo o que la raya se ensancha, no esperes a que se pase: una analítica y una exploración con tricoscopia permiten identificar la causa y tratarla a tiempo.
Tabla resumen: tipos de alopecia de un vistazo
| Tipo de alopecia | Cómo se presenta | A quién afecta más |
| Androgenética | Entradas y coronilla (hombres); adelgazamiento central con raya ancha (mujeres) | Hombres y mujeres con predisposición genética |
| Areata | Placas lisas y redondeadas; puede extenderse | Cualquier edad y sexo |
| Efluvio telógeno | Caída difusa y abundante tras un desencadenante | Sobre todo mujeres (posparto, dietas, estrés) |
| Por tracción | Pérdida en sienes y línea frontal | Quien usa peinados tensos de forma habitual |
| Tricotilomanía | Pelos rotos de distinta longitud en zonas accesibles | Todas las edades, más en adolescentes |
| Cicatricial | Picor, enrojecimiento o descamación; zonas sin orificios foliculares | Más en mujeres adultas, según el tipo |
En cualquiera de los casos, el diagnóstico precoz marca la diferencia. Para ello, en IMR llevamos más de 20 años tratando la piel y el cabello con un enfoque médico, personalizado y cercano. Nuestro equipo de medicina capilar estudia tu caso, identifica qué tipo de alopecia tienes y te propone un plan adaptado a ti.
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Preguntas frecuentes sobre los tipos de alopecia
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La alopecia androgenética, tanto en hombres como en mujeres. Es la causa más frecuente de pérdida de pelo y suele avanzar de forma gradual si no se trata.
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Es habitual perder entre 50 y 100 pelos diarios como parte del ciclo natural del cabello. Si la caída es claramente mayor, dura semanas o ves menos densidad, conviene consultarlo.
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La androgenética tiene un componente genético importante, que puede heredarse de la rama materna o de la paterna. Otras alopecias, como el efluvio telógeno o la de tracción, no se heredan: dependen de desencadenantes externos.
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El estrés intenso puede desencadenar un efluvio telógeno y puede coincidir con brotes de alopecia areata. Por sí solo no explica todas las caídas, por eso es importante estudiar otras causas.
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Depende del tipo. Algunas, como el efluvio telógeno, suelen revertir al corregir la causa. Otras, como la androgenética, se controlan y se pueden mejorar con tratamiento continuado. En las cicatriciales el objetivo es frenar su avance para conservar el pelo existente.