tipos de acné

El acné es una de las patologías dermatológicas más frecuentes en consulta, y puede aparecer en distintas etapas de la vida y con manifestaciones muy diversas, por lo que entender qué tipos de acné existen y cuáles son sus causas es fundamental para establecer un diagnóstico correcto y definir el tratamiento más adecuado.

A continuación, desde IMR, entramos en detalle en cada uno de los tipos de acné, así como en sus causas y tratamientos más efectivos. ¡Sigue leyendo! 

¿Qué es el acné y por qué aparece?

El acné es una enfermedad inflamatoria de la unidad pilosebácea, formada por el folículo piloso y la glándula sebácea. De manera general, este se produce por la interacción de varios factores:

  • Aumento de la producción de sebo
  • Obstrucción del folículo piloso por células muertas
  • Proliferación bacteriana (desequilibrio del microbioma cutáneo)
  • Respuesta inflamatoria de la piel

Aunque las hormonas, especialmente los andrógenos, son el principal factor interno, existen múltiples desencadenantes externos que pueden agravar o perpetuar el proceso.

Tipos de acné más frecuentes

Desde el punto de vista clínico, el acné se clasifica según el tipo de lesión predominante. Esta clasificación es clave para entender los tipos de acné y sus causas, y poder orientar así el tratamiento.

1. Acné comedoniano o retencional

Es la fase inicial del acné, y se caracteriza por presentar lesiones como puntos negros y puntos blancos o microquistes. A priori, este tipo de acné no presenta inflamación visible, pero indica un poro obstruido por sebo y células muertas.

2. Acné inflamatorio

Se produce cuando existe proliferación bacteriana y respuesta inflamatoria. Se caracteriza por presentar lesiones como pápulas; granitos rojos, y pústulas; granos con contenido purulento. 

Este tipo de acné suele ser doloroso y puede dejar marcas si no se trata adecuadamente.

3. Acné nodular o quístico

Por último, el acné nodular o quístico es una forma de acné más profunda y severa caracterizada por presentar nódulos, que son lesiones profundas y dolorosas, y quistes; acúmulos inflamatorios profundos.

Este tipo de acné tiene mayor riesgo de cicatrices, por lo que requiere tratamiento dermatológico especializado.

Tipos de acné hormonal: causas y características

En cuanto a los factores que lo puede desencadenar, el acné hormonal es uno de los tipos más frecuentes, especialmente en mujeres. Se produce por fluctuaciones hormonales que aumentan la actividad de las glándulas sebáceas, especialmente los andrógenos.

¿Cómo se manifiesta el acné hormonal?

  • Brotes en la parte inferior del rostro (mandíbula, mentón y cuello)
  • Lesiones inflamatorias recurrentes
  • Empeoramiento en ciclos menstruales
  • Persistencia en edad adulta

Principales causas del acné hormonal:

  • Ciclo menstrual
  • Embarazo
  • Menopausia
  • Anticonceptivos hormonales
  • Estrés (aumento de cortisol)
  • Síndromes endocrinos en algunos casos

Este tipo de acné es especialmente frecuente dentro de los tipos de acné en adultos, sobre todo en mujeres.

Acné en la espalda: tipos y causas

En segundo lugar, el acné en la espalda, también llamado “acné troncal”, es muy habitual, aunque a menudo infradiagnosticado.

Entre sus características principales se encuentran: 

  • Lesiones inflamatorias (pápulas y pústulas)
  • Nódulos en casos más severos
  • Mayor dificultad de control por fricción y sudoración

Por su parte, las causas más frecuentes que lo provocan son:

  • Exceso de sudor y oclusión (ropa ajustada)
  • Actividad deportiva intensa
  • Alteraciones hormonales
  • Uso de cosméticos o productos comedogénicos
  • Predisposición genética

Este tipo de acné puede formar parte de un acné inflamatorio o incluso nodular en casos más severos.

Acné en adultos: una condición cada vez más frecuente

Por último, el acné en adultos es una realidad clínica cada vez más común, especialmente en mujeres mayores de 25 años.

Se caracteriza por presentar brotes persistentes o de aparición tardía, estar localizado en mentón y mandíbula y causar lesiones inflamatorias recurrentes.

Entre las causas principales del acné en adultos, desde IMR, destacamos:

  • Desequilibrios hormonales
  • Estrés crónico
  • Alteraciones del estilo de vida
  • Dieta con alto índice glucémico
  • Uso de cosmética no adecuada

A diferencia del acné adolescente, el acné adulto suele tener un patrón más localizado y persistente.

Tipos de acné y causas más comunes

De forma global, independientemente de los tipos de acné, los principales factores implicados en su aparición son:

  • Hormonas (andrógenos): principal causa interna
  • Genética: predisposición individual
  • Microbioma cutáneo alterado: inflamación
  • Estrés: aumento del cortisol
  • Cosméticos oclusivos
  • Fricción mecánica (ropa, deporte)
  • Alimentación (picos de insulina en algunos casos)

Tipos de acné y tratamientos disponibles

Indudablemente, el tratamiento del acné debe adaptarse al tipo de lesión, gravedad y perfil del paciente. Entre las opciones más utilizadas, desde IMR, distinguimos:

Tratamientos tópicos

Los tratamientos tópicos del acné incluyen diferentes principios activos que actúan directamente sobre la piel para reducir las lesiones y prevenir nuevos brotes. 

Entre los más utilizados se encuentran los retinoides tópicos, que favorecen la renovación celular y ayudan a destapar los poros; el peróxido de benzoilo, con acción antibacteriana y antiinflamatoria que reduce la proliferación de Cutibacterium acnes; y el ácido salicílico, un queratolítico que facilita la eliminación de células muertas y mejora la obstrucción folicular.

Tratamientos sistémicos

En segundo lugar, los tratamientos sistémicos del acné se utilizan en casos de mayor extensión o gravedad, cuando las terapias tópicas no son suficientes. 

Incluyen los antibióticos orales, indicados principalmente en cuadros inflamatorios moderados para reducir la carga bacteriana y la inflamación; las terapias hormonales, especialmente útiles en el acné hormonal para regular el efecto de los andrógenos sobre la glándula sebácea; y la isotretinoína, el tratamiento más eficaz en casos severos o resistentes, que actúa reduciendo de forma significativa la producción de sebo y la formación de nuevas lesiones.

Procedimientos dermatológicos

Por último, los procedimientos dermatológicos complementan el tratamiento del acné, especialmente en casos persistentes o con secuelas. 

Los peelings médicos ayudan a renovar las capas superficiales de la piel y mejorar la textura, los láseres fraccionados estimulan la producción de colágeno y favorecen la reparación cutánea en cicatrices y marcas, y los tratamientos combinados para cicatrices integran distintas técnicas para mejorar de forma global la calidad de la piel y corregir las secuelas del acné.

En IMR abordamos cualquier tipo de acné desde un enfoque médico integral, combinando diagnóstico dermatológico avanzado y tratamientos personalizados según el tipo y la gravedad de cada caso. 

Si el acné persiste o afecta a la calidad de vida, la valoración por un especialista es esencial para evitar su progresión y mejorar la salud de la piel a largo plazo. ¡Contacta con nosotros!

Preguntas frecuentes

  • La identificación del tipo de acné se basa en las lesiones predominantes y su localización. De forma general:

    • Si predominan puntos negros o blancos, suele tratarse de acné comedoniano.
    • Si hay granitos rojos o con pus, hablamos de acné inflamatorio.
    • Si aparecen lesiones profundas y dolorosas, puede ser acné nodular o quístico.

    Sin embargo, muchos pacientes presentan formas mixtas, por lo que el diagnóstico dermatológico es clave para un tratamiento adecuado.

  • No exclusivamente, aunque es más frecuente en mujeres por las variaciones hormonales a lo largo de su vida (ciclo menstrual, embarazo, menopausia o anticonceptivos). En los hombres también puede aparecer, especialmente durante la adolescencia o en casos de desequilibrios hormonales.

  • Esta localización es típica del acné hormonal, ya que la zona inferior del rostro es más sensible a la acción de los andrógenos. Estas hormonas estimulan la producción de sebo, lo que favorece la aparición de brotes inflamatorios recurrentes en esa área.

  • Sí. El estrés incrementa la producción de cortisol, una hormona que puede estimular indirectamente las glándulas sebáceas. Esto no suele ser la causa única del acné, pero sí un factor que puede empeorar brotes existentes o favorecer su reaparición.

  • Sí, es muy frecuente. Un mismo paciente puede presentar acné comedoniano, inflamatorio e incluso lesiones nodulares al mismo tiempo. Por eso se habla a menudo de acné “polimorfo”, especialmente en adolescentes.

  • No. El tratamiento debe individualizarse en función del tipo de acné, su gravedad y la respuesta de la piel. 

  • Se recomienda consultar con un especialista cuando el acné es persistente, doloroso, deja marcas o afecta a la calidad de vida. 

  • En algunos casos leves puede mejorar con el tiempo, pero no siempre desaparece por sí solo. Sin un abordaje adecuado, puede cronificarse o dejar secuelas como manchas o cicatrices, especialmente en formas inflamatorias o quísticas.