Detectar melanoma: Claves básicas

Detectar melanoma

El melanoma es un tipo de cáncer de piel que puede ser mortal si no se detecta a tiempo. Afortunadamente, cuando se descubre en sus primeras etapas, el melanoma es muy tratable. Por este motivo, la detección temprana es clave, y una parte crucial de este proceso pasa por conocer tu piel y estar atento a cualquier cambio. 

En este artículo, desde IMR, vamos a entrar en detalle en todo lo necesario sobre cómo detectar un melanoma de piel, así como en los signos de melanoma más frecuentes y los tratamientos más eficaces. ¿Quieres saber más? Te lo contamos:  

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Signos de melanoma más frecuentes 

De manera general, el melanoma es un tipo de cáncer de piel que se origina en los melanocitos, las células que producen el pigmento melanina, el cual da color a la piel. Aunque es menos común que otros tipos de cáncer de piel, como el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas, lo cierto es que el melanoma es uno de los cánceres de piel más peligrosos debido a su capacidad de propagarse a otras partes del cuerpo si no se detecta y trata a tiempo.

De esta forma, los signos de melanoma más frecuentes se pueden resumir utilizando la regla del ABCDE; una técnica que ayuda a identificar cambios sospechosos en lunares o manchas en la piel:

  • Asimetría: Si una mitad del lunar no es igual a la otra mitad.
  • Bordes: Bordes irregulares, dentados o poco definidos.
  • Color: Variaciones en el color dentro de un mismo lunar, incluyendo tonos marrones, negros, rojos, blancos o azules.
  • Diámetro: Lunares que tienen un diámetro mayor a 6 mm (aproximadamente el tamaño de la goma de un lápiz), aunque pueden ser más pequeños al inicio.
  • Evolución: Cualquier cambio en el tamaño, forma, color o síntomas (como picazón o sangrado) de un lunar.

Además de la regla ABCDE, existen otros signos de melanoma a tener en cuenta. Desde IMR, te los contamos:

  • Elevación: Lunares que están elevados sobre la superficie de la piel y tienen una superficie irregular.
  • Sangrado o supuración: Lunares que sangran, supuran o forman costras.
  • Picazón o dolor: Lunares que pican, duelen o causan molestias.
  • Crecimiento rápido: Lunares que crecen rápidamente en tamaño.

Si observas alguno de estos signos de melanoma, es importante consultar a un dermatólogo para una evaluación profesional. Como decíamos, la detección temprana del melanoma puede mejorar significativamente el pronóstico y la eficacia del tratamiento.

Detectar melanoma con dermatoscopia digital

Entre otras cosas, el melanoma es conocido por su capacidad de propagarse rápidamente a otras partes del cuerpo, lo que lo hace particularmente peligroso si no se diagnostica y trata a tiempo. Afortunadamente, la mayoría de los melanomas pueden ser detectados visualmente en sus etapas iniciales, lo que permite intervenciones tempranas y efectivas.

Con el objetivo de detectar un melanoma, los dermatólogos utilizan herramientas como el dermatoscopio manual para examinar de cerca una mancha sospechosa, y la dermatoscopia digital (Trichoscan) para observar microscópicamente la piel y tener un registro de la evolución de ese lunar, permitiendo controlar si cambia de forma o color o si crece, en busca de posibles signos que indiquen que puede estar desarrollándose un cáncer de piel.

Comprender los factores de riesgo y tomar medidas preventivas también es fundamental a la hora de detectar un melanoma. Así, los principales factores de riesgo incluyen la exposición excesiva al sol y las camas de bronceado, tener piel clara, antecedentes familiares de melanoma, y presentar múltiples lunares o lunares atípicos.

¿Cómo diagnostican los dermatólogos el melanoma?

Cuando acudas a un especialista en dermatología, este realizará los siguientes pasos con el objetivo de detectar el melanoma:

  • Examinará tu piel detenidamente
  • Te hará preguntas sobre tu salud, medicamentos y síntomas.
  • Querrá saber si hay antecedentes de melanoma en tu familia.

Si alguna mancha parece cáncer de piel, tu dermatólogo adormecerá la zona y la extirpará total o parcialmente mediante una biopsia de piel. Este procedimiento sencillo se realiza en la consulta y es rápido, seguro y fácil. La biopsia cutánea es la única forma de saber con certeza si tienes cáncer de piel.

El tejido extraído se enviará a un laboratorio, donde un especialista lo examinará con un microscopio de alta potencia buscando células cancerosas. El informe patológico detallará si hay células de melanoma, su tipo, la profundidad de crecimiento, la rapidez de división celular y el estadio del melanoma si se puede determinar.

Fases del melanoma

Sin duda, comprender las fases del melanoma es esencial para evaluar su gravedad y planificar el tratamiento adecuado. Las fases del melanoma, también conocidas como etapas o grados, se determinan principalmente en función de la profundidad de la invasión del tumor en la piel y si se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Entre otras cosas, esta clasificación ayuda a los especialistas a predecir el pronóstico del paciente y a elegir el tratamiento más efectivo.

  • Grado 0: Melanoma in situ, en la capa superior de la piel.
  • Grado 1: Sólo en la piel, con el tumor aumentando de grosor. En el estadio 1A, la piel que cubre el melanoma permanece intacta. En el estadio 1B, la piel que cubre el melanoma se ha abierto (ulcerado).
  • Grado 2:  El melanoma ha aumentado de grosor, desde 1,01 milímetros hasta más de 4,0 milímetros. Aunque es grueso, no ha crecido más allá de la piel ni se ha extendido a la piel cercana.
  • Grado 3: El melanoma se ha extendido a uno o más ganglios linfáticos cercanos o a la piel cercana.
  • Grado 4: Es el estadio más avanzado, donde el melanoma se ha extendido a una o más partes del cuerpo, como un órgano interno, ganglios linfáticos distantes o piel alejada de donde apareció el melanoma inicialmente.

Tratamiento del melanoma

Una vez detectado el melanoma, el tratamiento dependerá de la profundidad del mismo en la piel, si se ha extendido y el estado general de salud del paciente. Existen diferentes planes de tratamiento dependiendo del grado de afectación del melanoma.

  • Cirugía: En el tratamiento del melanoma, los especialistas médicos se esfuerzan por extirpar todo el cáncer. La cirugía suele ser la forma más eficaz de hacerlo y puede ser el único tratamiento necesario para melanomas incipientes. Los procedimientos quirúrgicos incluyen la escisión, donde el dermatólogo extirpa el cáncer y una zona de piel normal alrededor del tumor, y la cirugía de Mohs, la cirugía con mejores resultados de la que vamos a hablar detenidamente más adelante.
  • Linfadenectomía: Extirpación de ganglios linfáticos.
  • Inmunoterapia: Medicamentos que ayudan al sistema inmunitario a destruir células cancerosas, a veces utilizado como tratamiento principal cuando la cirugía no es posible.
  • Terapia dirigida: Medicamentos que se enfocan en células cancerosas y pueden reducir temporalmente el tamaño del cáncer.
  • Quimioterapia: Aunque menos común hoy en día, se utiliza para eliminar células de rápido crecimiento.
  • Radioterapia: Utilizada para destruir células cancerosas o impedir su formación.

Cirugía de Mohs para la eliminación del cáncer de piel

La cirugía de Mohs es una técnica micrográfica extremadamente efectiva para eliminar el cáncer de piel, con una tasa de curación de entre el 97% y el 99%. Algunos cánceres de piel pueden tener raíces que se extienden hacia diferentes tejidos, aumentando el riesgo de metástasis. La cirugía de Mohs asegura la eliminación completa del tumor y, mientras otras cirugías tienen una tasa de reaparición del 10%, esta técnica reduce ese porcentaje al 2%.

La cirugía de Mohs requiere la coordinación entre el equipo de dermatología y el de patología para realizar una valoración microscópica inmediata del tejido extraído. Este proceso en tiempo real minimiza la posibilidad de recurrencia y preserva el tejido sano, garantizando resultados estéticos óptimos.

Esta técnica se utiliza en casos donde el cáncer ha reaparecido, hay un alto riesgo de recurrencia, o se requiere un resultado estético prioritario. La cirugía de Mohs conlleva un equipo especializado con formación y experiencia en dermatología, patología y técnicas quirúrgicas para asegurar los mejores resultados posibles. 

Algunas de las ventajas de realizar esta cirugía frente a otras son:

  • La cirugía de Mohs se destaca como el tratamiento más eficaz para la eliminación de tumores, con una tasa de reaparición de solo el 2%. Este procedimiento asegura la extirpación completa del tejido canceroso, logrando el mejor resultado oncológico posible.
  • Una de las principales ventajas de la cirugía de Mohs es su capacidad para conservar la mayor cantidad de piel sana. Esta técnica se realiza de manera gradual, permitiendo que el tejido sano sea preservado al máximo y resultando en cicatrices mínimas. Gracias a esta precisión, se logran resultados estéticos superiores en comparación con otros métodos.
  • La cirugía de Mohs es un procedimiento ambulatorio, lo que significa que los pacientes pueden regresar a sus hogares inmediatamente después de la intervención. Esta característica contribuye a una recuperación más rápida y cómoda para el paciente.

En definitiva, detectar el melanoma de manera temprana es fundamental para mejorar las tasas de supervivencia y reducir la mortalidad asociada a este agresivo tipo de cáncer de piel. La educación sobre los signos de melanoma y sus síntomas, junto con la realización de autoexámenes regulares y visitas periódicas al dermatólogo, son pilares esenciales en la detección temprana. 

En IMR estaremos encantados de analizar y estudiar tu caso. Agenda aquí una cita con nosotros.